
Este es Turco, Tiski. Pincha aquí. Y no me llores...
Ains, lo que se parece a mi Greta...son iguales.

Este es Turco, Tiski. Pincha aquí. Y no me llores...
Ains, lo que se parece a mi Greta...son iguales.
Publicado por Belinda L. Black en 22:55 0 comentarios
Etiquetas: Son las cosas de la vida
Publicado por Belinda L. Black en 10:58 2 comentarios
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Publicado por Belinda L. Black en 21:42 1 comentarios
Etiquetas: Momentazos
Publicado por Belinda L. Black en 21:17 2 comentarios
Etiquetas: Son las cosas de la vida
A saber. Que la tabernera, la mujé del Cipri, se fue a por vino y no volvió. Parece ser que era una antigua pupila del cardenal, y éste la ha reclutado para conseguir información del Rey. Del modo tradicional en esta serie: pasando por el catre. Y mientras el Rey se va a atender a la Reina, que tendría que estar rezando, pero no, le había dado por incordiar a su marido en sus historias, hay que ver, Inés la tabernera-espía abre un cajón y, tachán, así por las buenas, descubre lo que el cardenal quería, que es la situación del dichoso medallón-latavieja....
... pero como ésto me aburre, me voy a la marquesa, que pintar, no pinta nada en la historia, pero me fascina. Que se ha quedado embarazada y como dice la Cata, la voz del pueblo, hay unos doscientos posibles padres, así por lo poco, para ese crío... La pobre Lucrecia está angustiada, porque, claro, es viuda, y a ver qué va a pensar el personal. Claaaro. Tras un discreto homenaje a "Lo que el viento se llevó", con aquello del corsé, aprieta más, que tengo que tener una cinturita de avispa y demás, llega el médico duque de Calatrava y Montoya, que se niega a realizar ese tipo de trabajos. Que nos enteremos todos que es objetor de conciencia. Muy propio de la época. Toma ya.
En fin. La marquesa se va a un sacacríos, que le da unas gotitas, y ella, racial que es, se toma el frasco entero. Le da un vahído, normal, y llega el comisario, normal también, que le pregunta, con su voz profunda, que de quién es el niño, que si puede ser suyo. Angelico. Alma de cántaro... Y de repente ya no se sabe qué pasa porque resulta que la Cata oye a través de la chimenea que su ama tiene la viruela... buf, qué lío. Ah, que ya no está embarazada, buah, qué forma de desperdiciar un temazo....fuera, fuera. Ahora que el comisario estaba dispuesto a hacerse cargo del crío, va y resulta que nada de bombo... lástima.
Momento Marga-El Pollo. Que lavo la ropa, que te ayudo a escurrir, que espera que aprieto, que ay qué calor hace, que se me cae el anillo al agua, que voy y te lo pongo, que ella se pone melosa, te acuerdas cuando de pequeños....? Y va el pollo, que es menos romántico que un botijo, y, oh, cae en la cuenta de que para encontrar el puñ... medallón tiene que bucear en la poza del Dedo de Dios. Hombres.
Bueno, pues a bucear se va y casi se ahogan él y el Sátur... Eso sí, localizan un cofre cerrado con candado, por lo que tendrán que volver en próximos episodios. Qué ROLLO. Pero para darle trabajo al Pollino, el muchacho se dedica a buscar un remedio para la viruela, que más que viruela parece sarampión. Es que se acuerda él de sus épocas en China, donde estudió a Confucio, o ssea, que a los enfermos de viruela los rociaban con un polvo amarillo. Y ahí le véis, buscando el polvo, que es caléndula.... pero a mí cada vez que sale este muchacho haciendo el numerito de la katana me entra como un sopor... no puedo con ello.
Halaaaa, qué fuerteeeeeeee..... que la marquesa se contagió de viruela haciendo no sé qué numerito guarrindongo en una bañera con la Estuarda, delante de los ojos del cardenal, que es un sa-li-do indecente.... hala, hala, hala....
Y a mí que la marquesa me cae bien. Sip. Es un putón mujer liberal, pero es que está enamorá del pollo. A ver, recapitulo. El niño de la Estuarda y el Sátur, que es un cansino de crío, tol'santo día llorando, se pelea con Nuño el Cani, y como no puede ir al duelo o no sé qué (me he perdido un poco) va, claro, Alonsillo, que es un figura para meterse en líos. Total, que allí los ves, dándole a la espada, en el, por cierto, momento más propio del SXVII que ha tenido esta serie en temporada y media, que hay que fastidiarse. A lo que iba, que la marquesa y el Pollo van en busca de los niños, la marquesa se desmaya, el Pollo la lleva en brazos al lecho, la marquesa le dice que le quiere y, sí, ahí estaba, el comisario, detrás, que, claro, lo oye. Pobre. Es un sufríor.
Momento medallón otra vez. El pollo se sumerge en bolingas en la poza. El Sátur, todo finura, le suelta que con "eso que lleva ahí colgao, normal que se hunda". El hombre sangra por la herida, porque hay que recordar que lo suyo va mal, mal, mal... Bué, que el pollo nada, enseña carnes y saca el medallón de los eggs, que, claro, ahora no sabe qué significa. Jopé, qué historia más liosa, para al final qué? Descubrir que son hijos del Rey y de la tal Laura de Montignac (como el del régimen, me apuntó Thelmita), y que, por tanto, tienen derecho al trono. Pues ya ves. Vaya novedad.
Bueno, ésto termina, hoy no ha estado la cosa muy allá, no ha sido tan memorable como el capítulo del secuestro de la Marga, que fue total. De este me quedo con la coplilla inicial escrita a mayor loa del Pollo. Ese águila que va perdiendo plumas rojas... juó juó juó.... juó...
Publicado por Belinda L. Black en 22:24 3 comentarios
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Publicado por Belinda L. Black en 11:53 0 comentarios
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Publicado por Belinda L. Black en 21:36 7 comentarios
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